Cuando la manicura se convierte en un problema

Parece ser que nunca tenemos bastante, siempre queremos más, de todo y siempre más. Más ropa, más zapatos, y como no podía ser de otro modo más uñas. Pero cuidado con nuestros deseos, pues igual se cumplen y más al final es sinónimo de menos, vida sobre todo.

Unas uñas perfectas denotan una persona muy cuidadosa, elegante y que se fija en todos los detalles, pero quizás la moda de tener unas uñas perfectas parece que está volviéndose en nuestra contra, bienvenidos al club de los que no pueden hacer nada de nada, upssss que me rompo una uña!!!

Desde hace muchos siglos, esto no lo ha inventado hoy nadie, a las personas seguidoras de esta moda se les ha llamado “vag@s” sin ningún tipo de miramientos, pero ahora parece que son otra cosa, y principalmente gente muy chic.

Cuando la manicura se convierte en un problema

Cuando la manicura se convierte en un problema

Cualquier trabajo manual requiere como muy bien indica su nombre de nuestras dos maravillosas manos, pero aquell@s que pasan el día en los centros de manicura y pedicura difícilmente puedes realizar alguna pequeña tarea, que no sea depositar sus lustrosas y elegantes manos sobre la mesa de trabajo de la persona especialista, que durante un largo tiempo las acicala para que luzcan como una corona digna de todo un/una déspota.

No es una moda muy cara, salvo para los que necesitan un cortasetos porque hace años que no dedican unos segundos a su lavado y corte, vamos que no las adecentan ni cuando tienen vacaciones en verano, por lo que cada día hay nuevos asiduos.

Ya lo decía el chiste del tio del tranpolín, qué parezco, upsss!!! mejor no recordarlo que se nos puede revolver el estómago, pero aunque nos duela decirlo en este mundo podemos encontrarnos los dos extremos, los que nunca las han cuidado, y los que las cuidan más que a su vida.

Si tu vida pasa por los mismos apuros que la persona de la imagen, aunque te duela escucharlo o leerlo tienes un serio problema. Si para responder un mensaje tienes que perder horas y horas hasta que puedes pulsar la tecla con algún dedo, pues con tu nariz pulsas varias teclas y no te sirve, va siendo hora que cambies de estilo de uñas. Prueba con otra versión más rasuradita que te permita disfrutar de los placeres de esta vida, pues placeres hay much@s y cada un@ prefiere uno distinto. Hay personas que adoran usar los deditos para satisfacer sus picores internos narigudos, otras prefieren usarlos para rebañar los postres, sobetear las paredes auditivas limpiando el cerumen…, vamos para todos los gustos, colores y sabores, el que se aburre con sus dedos es porque quiere.

Si ya nos parecía a nosotros que algunas moda pueden ser muy perjudiciales para nuestra salud, como la del casco mejor que sombrero, está claro que el tipo de manicura que nos hagamos puede repercutir en nuestro día a día, haciendo nuestra vida más fácil, más difícil, o simplemente no haciendo nada, pues si no puedes usar tus manos, menos cosas tienes que hacer 😉