Cuándo nos sobran las gafas

Un día lloviendo, nublado y con una visibilidad casi nula y al girar la esquina nos cruzamos con uno/a que lleva unas gafas de sol. ¿Seguimos viviendo en el mismo planeta o nos han teletransportado?

La moda tiene estas cosas, que a cualquier cosa que sirva para taparnos los ojos se les puede llamar gafas, aunque en realidad no lo sean ni desempeñen lo más mínimo la función para la que deberían haber sido creadas.

Este problema nunca está presente en las gafas de graduación, en las que como sus dueños deben llevarlas siempre puestas ni se les ocurre elegirse unas que puedan descolgarles las orejas por el peso de las mismas.

Por tanto hablando de las gafas como complemento que añadimos a nuestro look también debemos ser exigentes, pues no cualquier extravagancia quedará bien con las indumentarias que hayamos elegido ese día, por lo que ahí es cuando debemos aplicar el principio de, si me sobra algo seguro que serán las gafas.

Cuando las gafas sobran sin contemplaciones.

Cuando las gafas sobran sin contemplaciones.

Aquí podemos ver un ejemplo de la perversión en la que algunos se embarcan por creerse falsos gurús de la moda. No sabemos en que espejo se habrán mirado pero seguro que no refleja bien la realidad, si a sus reflejos se les puede llamar realidad.

Si tus gafas te tapan media cara, si no puedes ver ni tres en un burro y tienes las orejas escocidas de tanto roce, acabas de ganar la lotería, estás dentro de las personas que no saben distinguir cuándo sobran las gafas.

No dejes que este complemento domine tu vida, se fuerte, elige modelos convencionales y discretos, no pretendas ocultar tu cara con enormes gafas que únicamente dirigirán todas las miradas a tu cara, por lo que si tienes un grano hasta la hormiga del suelo podrá ver la protuberancia que se asoma por tu rostro.

Elegir el modelo correcto es el primer paso, y el segundo seguir a rajatabla dos principios, si no hay sol no se ponen y si tenemos alguna imperfección en la cara, ese día están más que prohibidas.

Cumpliendo estos dos principios será muy fácil conocer en qué momento puedes usar las gafas para adornar tu cara, pues muy pocos ya las usan para evitar el sol.

Las gafas son un complemento perfecto para facilitar la localización de frikis, quizás el mejor, por eso cuando vayas por la calle mira siempre a tu alrededor, seguro que estás rodeado de frikis y nunca te habías dado cuenta de la cantidad que tenías tan cerca.

Como ya dijimos anteriormente no hace falta sufrir para ir a la moda, por eso lo mejor es llevar una prácticas gafas de sol que como mucho nos tapen las cejas, pero de mayores dimensiones únicamente servirán para hacernos rozaduras por el peso en la parte superior de las orejas o para llamar la atención sobre las imperfecciones de nuestra cara, y eso nunca será una buena idea.