Cuidado con las transparencias, las carga el diablo

Las transparencias pueden ser un aliado perfecto para no pasar desapercibida/o pero tiene un límite muy fino, que una vez sobrepasado difícilmente podrá salir del marrón en que te has metido. Ten mucho cuidado con enseñar más de lo debido.

Aunque quedarte corta también puede ser un fiasco del que será muy complicado salir.

La mejor forma para no pasarse con las transparencias es plantearte una meta antes de elegir, es decir, si quieres mostrar algo de una parte en concreto, pues prepara dicha zona, porque si estará expuesta a las miradas de cualquier persona, no debes dejar nada al azar, todo tiene que estar conjuntado y con la talla correcta. Un desliz en alguno de estos aspectos y lo que puede ser sugerente pasará a ser cutre.

Y no olvides tampoco el momento, cada transparencia tiene su lugar y su momento, y si no aciertas mucha gente se fijará y no para decirte lo guapa/o que eres.

Hay que elegir muy bien las transparencias para vestir elegante.

Hay que elegir muy bien las transparencias para vestir elegante.

Está claro que el spandex estirado hasta el límite conjuntado con un tanga verde no es el atuendo más adecuado para montar en bicicleta o hacer deporte, aunque para que vamos a negarlo, seguro que la cola de ciclistas que nos seguirán dará la vuelta a la manzana, en el tour de Francia seguro que no participan tantos corredores.

Por eso transparencias y deporte mejor no juntarlos, si quieres enseñar carne lo más adecuado es acudir a una playa o un pueblo nudista, y por lo menos nos mimetizamos con el entorno. Para hacer deporte es mejor elegir una buena camiseta.

Y tampoco debemos olvidar los límites, hay que marcarse un límite antes de seleccionar nuestra prenda, porque si queremos enseñar por enseñar, al final seguro que acabamos en pelotas con un impermeable transparente paseando por la calle. Aunque no hay problema, en unos minutos el primer policía que pase se queda con nosotros, y no prendado, sino esposado para acompañarnos a la comisaría.

Es el ejemplo perfecto, si lo mostramos todo no queda nada para la imaginación y eso es lo peor de lo peor, sugerir siempre es más eficaz que enseñar. Pero tampoco seamos malos, si hemos elegido unas botas con reflectante hemos acertado por lo menos una, aunque quizás las mentes calenturientas de la gente no aprecien este detalle digno de todo un Gucci.

También podemos confirmar que el plástico no es un buen aliado porque impide la transpiración, y si las manchas de sudor son malas, los chorritones no te quiero ni contar.

Por eso amantes de la moda del mundo, elegid bien vuestras transparencias y poneros en la piel de la gente que os tiene que mirar, porque peor que no enseñar es mostrar demasiado, o para ser claros, no dejar nada para la imaginación.

Y para los que siempre quieren ser el centro de atención, si te pasas con las transparencias, elige bien algún otro complemento para que por lo menos el look completo pueda tapar los excesos de mostrar demasiada piel.