Un dobladillo mal hecho puede ser tu ruina

No todos somos perfectos ni tenemos las medidas adecuadas a las tallas que cada temporada se inventan los modistos/as, porque seamos sinceros, este año usas una y el que viene es otra y no siempre aumenta tu cuerpo. Por eso es muy común que te pruebes unos pantalones y encuentres el problema, de cintura ideales pero de largos, vamos que puedes hacerte un chaleco con lo que te sobra de bajos.

En tiempos de bonanza no había problema, rápidamente lo llevabas y te lo arreglaban, pero ahora la cosa no está como para tirar cohetes, por eso cuando uno no puede llevar a que se lo arregle un o una profesional tiene que meterse en harina e intentar solucionarlo, aunque eso puede ser un problema, porque si no sabes hacer bien el dobladillo seguro que cuando te lo digan pensarás, ¡tierra trágame!

Un dobladillo mal hecho puede ser tu ruina.

Un dobladillo mal hecho puede ser tu ruina.

Si sales con un camal más largo que otro ya puedes ir inventándote alguna excusa convincente, porque las asimetrías en este campo siempre están mal vistas. Esta chica puede ser lo guapa o mona que tu quieras, pero vamos, parece que los pantaloncitos se los arreglaron en la guardería que tiene frente a su casa.

Si no quieres que se rían de tus pantalones, pilla unas tijeras, hilo y una aguja y manos a la obra:

Primero planchas la prenda para eliminar arrugas y evitar problemas como esta femme fatale de los pantalones.

Te los pones y los marcas frente al espejo con una tiza o con alfileres. Si tienes ayuda en este punto mucho mejor.

Decides la profundidad del dobladillo, lo normal unos 2,5cm y recortas la tela que te sobra, recuerda que el dobladillo se hace de tela que te sobra, no desde lo marcado hacia arriba del pantalón.

Pliegas el dobladillo y eliges el tipo de puntada que vas a usar. La mejor, la puntada de dobladillo porque es la más fuerte, y cuando te has decidido lo coses.

Recuerda hacer un nudo al final de la costura, para evitar arruinar ese trabajo bien hecho, y lo tenemos listo, ya puedes probarte de nuevo el pantalón y dar saltos de alegría, o cosas peores si las medidas que tomaste te no eran las adecuadas.

Si al final no te ha funcionado siempre puedes comprarte un mono, aunque los monos no les sientan nada bien a los hombres, pero en esa prenda los dobladillos por fuera siempre están bien vistos.

Así que si cuidas tu pelo, tu maquillaje y eliges a conciencia el top o la camisa que te pones, arregla bien los bajos de tus pantalones, porque ni debes vestir como si fueras a regar ni eres la mopa que usamos en casa para el suelo, tus pantalones deben tener la altura correcta de los camales y siempre igual en ambas partes. Que no te engañen, un dobladillo mal hecho te puede arruinar un modelito, y no estamos para ir haciendo el ridículo por un simple pliegue que se puede solucionar con muy poco esfuerzo.